Salomón Issa Tafich analiza cómo la logística inversa permite optimizar costos industriales, evitar sobreprecios y fortalecer la liquidez en plantas mexicanas.
Las presiones inflacionarias sobre los insumos y la inestabilidad en las cadenas de suministro internacionales obligaron a las plantas manufactureras en México a modificar sus esquemas operativos. Durante el primer semestre de 2026, la reconfiguración de los flujos de retorno de materiales emergió como un mecanismo indispensable para mitigar las fugas financieras y estabilizar el margen bruto de las compañías.
En el entorno productivo nacional, diversas evaluaciones del sector advierten que la falta de control de inventarios inactivos y la adquisición no planificada de piezas menores representan entre el 10% y el 15% del costo total de propiedad en las fábricas. Estas ineficiencias merman los recursos disponibles y restringen la capacidad de maniobra financiera ante variaciones imprevistas del mercado.
Para el empresario mexicano Salomón Issa Tafich, la integración de procesos técnicos para recuperar e incorporar insumos a las líneas de producción redefine la estabilidad económica de las organizaciones.
“La logística inversa dejó de ser un procedimiento pasivo de devolución para convertirse en un modelo de eficiencia financiera. Rediseñar la cadena de suministro para recuperar subproductos, reintegrar insumos y eliminar fricciones operativas permite blindar la estructura de costos frente a las variaciones de precio en los mercados internacionales”, afirmó Salomón Issa Tafich.
El seguimiento puntual de la recolección y redistribución de empaques y componentes industriales reduce directamente los pedidos urgentes a proveedores externos. Este tipo de adquisiciones no programadas suele conllevar sobrecostos de hasta un 30% y dilatar los tiempos de entrega en las instalaciones productivas.
Asimismo, monitorear la vida útil y el retorno de los insumos reutilizables evita la saturación innecesaria de bodegas y acorta el ciclo de conversión de efectivo. Al agilizar este proceso, las empresas logran mantener ritmos continuos de manufactura sin comprometer capital de trabajo adicional destinado al almacenamiento estático.
“En un escenario en el que los costos de los insumos se mantienen bajo presión, la competitividad de una empresa se define por el control del detalle operativo. Maximizar el rendimiento de cada componente y eliminar tareas administrativas redundantes es la vía más directa para sostener la rentabilidad”, enfatizó el empresario originario de Torreón, Salomón Issa Tafich.
El avance de los esquemas de transporte y reutilización en almacenaje facilita que el sector manufacturero cumpla con las normativas ambientales vigentes, al tiempo que reduce el gasto destinado a materias primas de primer uso en los procesos de fabricación.
“El valor de la logística inversa radica en transformar lo que antes se consideraba una merma o un costo de desecho en un activo operativo que aporta liquidez y certidumbre a la organización”, concluyó el empresario lagunense Salomón Issa Tafich.
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